miércoles, 30 de marzo de 2016
Profesiones para curar
Entrevista con Boris Cyrulnik. Entre otras cosas: «Los médicos, los psiquiatras, los psicólogos, somos curadores; elegimos esas profesiones para curar; somos artesanos, no somos siempre científicos».
martes, 29 de marzo de 2016
miércoles, 23 de marzo de 2016
La doctrina Frodo
La doctrina Frodo en un diagrama. Pero sería más justo llamarla «la doctrina Sam».
martes, 22 de marzo de 2016
Pensar y sonreír
Comentarios aforísticos de todo tipo para pensar y sonreír.
Me gustan, especialmente, estos tres:
—Ser padre es incompatible con ser madre.
—La defensa de la igualdad muchas veces pretende un privilegio.
—Convivir con un gorila hambriento y desplazado de su hábitat no tiene que ser ni medio fácil.
Me gustan, especialmente, estos tres:
—Ser padre es incompatible con ser madre.
—La defensa de la igualdad muchas veces pretende un privilegio.
—Convivir con un gorila hambriento y desplazado de su hábitat no tiene que ser ni medio fácil.
lunes, 21 de marzo de 2016
Arte pretencioso y arte serio
Entrevista sobre el arte y la crítica de arte hoy con Benjamin H. D. Buchloh
Al final dice:
P. Jeff Koons se defiende diciendo que si hace un arte banal es porque nuestra era es banal.
R. Obviamente, vivimos tiempos banales, pero al mismo tiempo enormemente complejos. ¿Dónde está en Koons el ISIS o las migraciones? No solo nos enfrentamos a preguntas banales, también a cuestiones trágicas. Es absurdo el silogismo: dado que la mayor parte de nuestras experiencias son banales, las estéticas también han de serlo.
P. ¿No tiene la desagradable sensación de que en el arte contemporáneo hasta las preguntas más duras acaban desactivadas?
R. Eso sucede. Tienes todo el espectro: el arte pretencioso que aspira a ser político pero de hecho no lo es. El arte banal que no puede ser crítico. Y el arte político que de tan hermético resulta fallido. Esto no es una ciencia exacta. Ahora bien, no me gustaría sonar como un profeta, pero dudo que Jeff Koons le interese a nadie dentro de 20 años.
Al final dice:
P. Jeff Koons se defiende diciendo que si hace un arte banal es porque nuestra era es banal.
R. Obviamente, vivimos tiempos banales, pero al mismo tiempo enormemente complejos. ¿Dónde está en Koons el ISIS o las migraciones? No solo nos enfrentamos a preguntas banales, también a cuestiones trágicas. Es absurdo el silogismo: dado que la mayor parte de nuestras experiencias son banales, las estéticas también han de serlo.
P. ¿No tiene la desagradable sensación de que en el arte contemporáneo hasta las preguntas más duras acaban desactivadas?
R. Eso sucede. Tienes todo el espectro: el arte pretencioso que aspira a ser político pero de hecho no lo es. El arte banal que no puede ser crítico. Y el arte político que de tan hermético resulta fallido. Esto no es una ciencia exacta. Ahora bien, no me gustaría sonar como un profeta, pero dudo que Jeff Koons le interese a nadie dentro de 20 años.
jueves, 17 de marzo de 2016
martes, 15 de marzo de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
viernes, 11 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
viernes, 4 de marzo de 2016
jueves, 3 de marzo de 2016
Para lectores normales e inteligentes
Entrevista con Leila Guerriero, que termina así: «Yo pienso en un lector inteligente. Si leo a un periodista y me doy cuenta de cómo manipula la información, de cómo construye un texto o una opinión o de cómo construye una opinión con datos falsos, asumo que un lector normal, tan normal como yo, también tiene los elementos para darse cuenta de esta manipulación. A veces somos demasiado paternalistas con la gente y la gente no es estúpida, la gente se da cuenta de quién es quién cuando lee a determinados periodistas. No creo en ese discurso de que la gente es tonta y hay que preservarla de esta ponzoña de los malos periodistas, al contrario, creo que todos los países están llenos de gente inteligente».
miércoles, 2 de marzo de 2016
A veces hay artículos que se salen de lo común...
A veces hay artículos que se salen de lo común, como este Qué pedir y qué no pedir a los políticos, sobre las contradicciones que se dan en los votantes, en nosotros, entre las cosas que reclamamos a los políticos y las cosas que aceptamos. Por ejemplo: «en cuanto al sueldo, ya se sabe: deseamos tener en el ágora a los mejores, pero nuestro ideal sólo está completo si cobran como cobrarían los peores»; «queremos a nuestros políticos fuera de sus torres de marfil y también decimos quererlos fuera de la televisión de casa. Para cuadrar la incongruencia, luego damos a esos mismos programas audiencias millonarias»...
martes, 1 de marzo de 2016
Derecho a la blasmia
Derecho a la blasmia: «Comprendo mejor la blasfemia de los que creen en Dios, que, en esos casos, además, corre por su cuenta y riesgo. Pero quienes no creen, ¿por qué no blasfeman contra Thor o contra Tutatis? ¿Porque se ven ridículos? Una de dos, o creen un poquito más de lo que piensan o blasfeman por fastidiar al prójimo».
Boletín número 14, febrero de 2016
En bienvenidosalafiesta: notas de febrero. Quienes siguen los álbumes ilustrados no deben perderse La trilogía del límite. Álbumes magníficos, de distinto tipo, son La vaca Victoria y Felices sueños, camiones grandes y pequeños. Una novela infantil excelente es El regreso a los sauces. Dentro de la tendencia actual a recuperar antiguas novelas amables y valiosas vale la pena conocer La tierra de los abetos puntiagudos y Flores para la señora Harris.
En medium he puesto varias notas que ponen de manifiesto la tendencia de la que hablo al final del párrafo anterior: Novelas en paralelo con «clásicos» infantiles, Ediciones en 2015, en España, de más álbumes ilustrados «clásicos» (y 2), Ediciones en 2015, en España, de álbumes ilustrados «clásicos» (1), Una tendencia creciente: extensos álbumes de conocimientos, Ediciones recientes, en España, de otros diez libros infantiles antiguos (y 2), Ediciones recientes, en España, de diez libros infantiles antiguos (1).
En Primer cuaderno: notas de febrero. Destaco la entrevista en la que se habla de un sistema distinto para que los hijos sean lectores, y, en la misma línea del amor por la lectura y los libros, una reseña de la reedición de un gran libro: 84 Charing Cross Road.
En Segundo cuaderno: notas de febrero. Muchas notas jugosas. Una es la que cita El diario de la felicidad, otra la que explica la doctrina que se aprendía desde niño sobre la verdad, y otra más la que menciona un artículo sobre el igualitarismo de género en el lenguaje.
En medium he puesto varias notas que ponen de manifiesto la tendencia de la que hablo al final del párrafo anterior: Novelas en paralelo con «clásicos» infantiles, Ediciones en 2015, en España, de más álbumes ilustrados «clásicos» (y 2), Ediciones en 2015, en España, de álbumes ilustrados «clásicos» (1), Una tendencia creciente: extensos álbumes de conocimientos, Ediciones recientes, en España, de otros diez libros infantiles antiguos (y 2), Ediciones recientes, en España, de diez libros infantiles antiguos (1).
En Primer cuaderno: notas de febrero. Destaco la entrevista en la que se habla de un sistema distinto para que los hijos sean lectores, y, en la misma línea del amor por la lectura y los libros, una reseña de la reedición de un gran libro: 84 Charing Cross Road.
En Segundo cuaderno: notas de febrero. Muchas notas jugosas. Una es la que cita El diario de la felicidad, otra la que explica la doctrina que se aprendía desde niño sobre la verdad, y otra más la que menciona un artículo sobre el igualitarismo de género en el lenguaje.
sábado, 27 de febrero de 2016
La enseñanza en España
Entrevista con Ricardo Moreno Castillo sobre la situación actual de la enseñanza en España.
jueves, 25 de febrero de 2016
Hipertensos frenéticos
Frases tomadas de Elogio de la pereza. Como estas:
—Una de las primeras condiciones para el buen Gobierno es la de tener gobernantes con el espíritu ágil, el alma serena y el corazón en paz,
—¿Cómo queréis que funcione el mundo con todos esos seres hipertensos frenéticos?
—Una de las primeras condiciones para el buen Gobierno es la de tener gobernantes con el espíritu ágil, el alma serena y el corazón en paz,
—¿Cómo queréis que funcione el mundo con todos esos seres hipertensos frenéticos?
lunes, 22 de febrero de 2016
La doctrina que se aprende desde niño sobre la verdad
En esta entrevista con Germán Rueda, un historiador de la sociedad española desde mediados del siglo XVIII gasta 1930, le preguntan la diferencia entre la vida social de entonces y la de ahora. Responde:
«La vida social era diferente. Por ejemplo, había un valor hoy en crisis y que entonces se consideraba irrenunciable, sin fisuras: la verdad (la mentira no se aceptaba en ningún ámbito).
Aunque la verdad es un valor universal, en España estaba vinculada a la religión católica. Los españoles en un 99,81 % y las españolas en un 99,83 eran católicos. Al menos, esto era lo que reflejaba el censo de 1877. Eran católicos individualmente y en sociedad. Aunque posiblemente en la mayoría de los casos coincidiese, lo que es difícil de probar, una cosa es lo que cada español creyese y otra, lo que tenía que creer. Las costumbres que componían el código moral las administraban más bien los clérigos, pautados por los obispos, pero el cumplimiento de las reglas morales tenía como su principal valedor, además de la “conciencia” de cada individuo, el conjunto de la sociedad. La doctrina que se aprendía desde niño sobre la verdad era:
– Que no se debe mentir (decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar).
– La mendacidad (¿quién se refiere hoy a ella?) es el vicio de la repetición de la mentira.
– Por el contrario, el hombre recto debe vivir la virtud de la veracidad, la verdad (la conformidad de las palabras con nuestros pensamientos) de manera habitual.
– No es lícito mentir, aunque se puede callar la verdad para evitar perjuicios sin que haya derecho de exigirla.
Estas consideraciones llevaban a una sociedad en la que predominaba la franqueza sincera y prudente porque sin ella se haría “odiosa” la comunicación y las relaciones, desconfiadas y recelosas.
Todas estas ideas están documentadas en los catecismos del siglo XIX, que casi todos los españoles estudiaban o cuyas enseñanzas recibían en la “parroquia”. La sociedad velaba por ellas.
En la sociedad española actual, los obispos han sido sustituidos por los “obispos” y las “obispas” que aparecen en la televisión, que, sin duda, es la “escuela” y la “parroquia” donde aprenden los españoles la mayoría de las normas morales.
Por supuesto que quedan algunos aspectos sustanciales, entre otros, por solo citar dos: la alegría de vivir y la vida social en la calle.»
«La vida social era diferente. Por ejemplo, había un valor hoy en crisis y que entonces se consideraba irrenunciable, sin fisuras: la verdad (la mentira no se aceptaba en ningún ámbito).
Aunque la verdad es un valor universal, en España estaba vinculada a la religión católica. Los españoles en un 99,81 % y las españolas en un 99,83 eran católicos. Al menos, esto era lo que reflejaba el censo de 1877. Eran católicos individualmente y en sociedad. Aunque posiblemente en la mayoría de los casos coincidiese, lo que es difícil de probar, una cosa es lo que cada español creyese y otra, lo que tenía que creer. Las costumbres que componían el código moral las administraban más bien los clérigos, pautados por los obispos, pero el cumplimiento de las reglas morales tenía como su principal valedor, además de la “conciencia” de cada individuo, el conjunto de la sociedad. La doctrina que se aprendía desde niño sobre la verdad era:
– Que no se debe mentir (decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar).
– La mendacidad (¿quién se refiere hoy a ella?) es el vicio de la repetición de la mentira.
– Por el contrario, el hombre recto debe vivir la virtud de la veracidad, la verdad (la conformidad de las palabras con nuestros pensamientos) de manera habitual.
– No es lícito mentir, aunque se puede callar la verdad para evitar perjuicios sin que haya derecho de exigirla.
Estas consideraciones llevaban a una sociedad en la que predominaba la franqueza sincera y prudente porque sin ella se haría “odiosa” la comunicación y las relaciones, desconfiadas y recelosas.
Todas estas ideas están documentadas en los catecismos del siglo XIX, que casi todos los españoles estudiaban o cuyas enseñanzas recibían en la “parroquia”. La sociedad velaba por ellas.
En la sociedad española actual, los obispos han sido sustituidos por los “obispos” y las “obispas” que aparecen en la televisión, que, sin duda, es la “escuela” y la “parroquia” donde aprenden los españoles la mayoría de las normas morales.
Por supuesto que quedan algunos aspectos sustanciales, entre otros, por solo citar dos: la alegría de vivir y la vida social en la calle.»
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